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De la serie “EL PÁRVULO, ESE FELIZ TRIUNFADOR”
ESE PEQUEÑO ARTISTA Mireya Rencoret Educadora de Párvulos Los Ángeles, 17 de diciembre de 2005
Toda esta positiva experiencia se realiza a través de actividades artísticas abiertas, que es la única forma en la que ellos pueden obtener estas ventajas, ya que teniendo la libertad de dibujar a su manera, de descubrir nuevos colores, de experimentar por el agrado sensorial que los materiales les dan, el apreciar el poder que tienen de cambiar formas en su entorno con el solo movimiento de sus brazos, de seguir sus propias ideas sin miedo a fallar, por el solo placer de jugar, que es lo único importante para ellos. Ellos no están interesados en otra cosa que no sea el disfrute sensorial de la experimentación en sí, como es tan común de ver en los más pequeñines, que al tener en sus manitos un frasco con goma liquida para empezar a hacer un collage, lo dan vuelta y al ver el la blanca línea continua, espesa y lenta del chorro cayendo, se olvidan de todo; sólo se concentran en ver las formas que ésta produce sobre el papel, luego sobre la mesa, hasta que llega al suelo... Es parte de su edad. Más tarde van adquiriendo hábitos de limpieza; y sólo cuando se acercan a la edad escolar, llegan a estar interesados en hacer objetos determinados. Para que todas y cada actividad artística les haga sentir el éxito, tiene que ser un éxito medido de acuerdo a sus propios parámetros de belleza y perfección, donde nada ni nadie inhiba su fascinación en el proceso. Debemos aprender a mirar el proceso como algo valioso que ha implicado dedicación, esfuerzo, creatividad y atención. El proceso es como el cruzar un puente, no es en sí la meta sino el camino obligado para llegar a la meta. En asuntos de creatividad no hay nunca una manera correcta de hacer las cosas. Cuando le pedimos al niño que cree algo le estamos diciendo que lo importante es el producto, y el niño tendrá temor de no llenar las expectativas del adulto: Cuando le preguntamos “¿Qué es esto?” o le decimos que el color que usó no era el correcto, el niño siente que al adulto no le agradó el resultado, y eso le quitará más y más confianza en sí mismo y, aunque al niño sí le satisfacía lo que había expresado, los parámetros que ambos usaron no coincidían. De esta manera el niño quedará con una sensación de fracaso que hará que confíe cada vez menos en su instinto creativo. El lenguaje que usamos es crucial para ayudar al niño a sentirse libre de explorar y de crear un producto a su manera. Si le decimos “¿Por qué no usas la plasticina para hacer un gato?” le estamos pidiendo un producto.
Si le decimos “¿Por qué no dibujas una bonita flor para tu mamá?”, le estamos de nuevo pidiendo un producto. Pero si le sugerimos “Aquí tienes colores brillantes, a lo mejor querrías usar uno de estos pinceles. ¿Cuál prefieres? ¿El más delgado o el más grueso?” le estamos dejando la alternativa de expresarse a su manera sin las ideas preconcebidas de un adulto. El niño es un ser muy sensible. De nuestra actitud de aceptación, de nuestro sincero aprecio por lo que él expresa con su personal visión del mundo, de nuestro real agrado por estos primeros intentos artísticos, que son sus primeros vacilantes y a veces atrevidos brochazos de color que en ocasiones terminan en una gran mancha oscura, dependerá su confianza de seguir intentando cosas nuevas, ideas nuevas. Es la base y fundamento para lograr esa personalidad divergente que pretendemos formar a partir de un pequeñito que tiene todo un mundo por delante. Debemos brindarle muchas oportunidades para que desarrolle sus habilidades básicas de movimiento y combinación de colores, tanto dentro de la sala como afuera, para que llegue a adquirir la maestría en el uso de los materiales y, lo que es igual de importante, confianza en sí mismo. Para lograr estos objetivos se hace necesario tener un conocimiento detallado de sus características, de acuerdo a su edad, y de la forma como el niño actúa en las diferentes etapas de sus cinco primeros años, como así mismo de las necesidades que es necesario atender en esa línea de tiempo, por lo que es conveniente recordar esas etapas y características para tenerlas presente al seleccionar las actividades artísticas apropiadas al desarrollo del párvulo.
√ Necesitan explorar con todos sus sentidos y, generalmente, lo hacen poniendo objetos en su boca. √ Tienen limitadas destrezas de auto regulación y necesitan una estrecha supervisión. √ Ejercitan el juego paralelo, cerca pero no con otros niños. √ Muestran desarrollo de los músculos largos del brazo y comienzan a controlarlos. √ Tienen un muy corto nivel de atención. Generalmente menos de 10 minutos. √ Necesitan materiales simples para hacer sus exploraciones. √ Necesitan repetir las acciones una y otra vez. √ Saben decir el nombre de algunos objetos, pero entienden más palabras de las que pueden usar. Los materiales a usar con ellos deben, pues, ser simples, de un tamaño que evite se los vayan a tragar. Todas las exploraciones deben ser celosamente supervisadas por un adulto, con una activa participación de éste, pero sin presionarlos por tiempo o producto. Los jovencitos de 3 años: √ Muestran un aumento del autocontrol y pueden trabajar cerca en pequeños grupos. √ Usualmente no se llevan cosas a la boca. √ Comienzan a adquirir control sobre los músculos de la muñeca, mano y dedos. √ Su tiempo de atención aumenta hasta 10 minutos o más trabajando independientemente.
Los de 4 y 5 años: √ Evidencian mayor control sobre muñeca y mano, como también mayor seguridad al tomar los lineamientos del dibujo. √ Pueden trabajar concentrados por un tiempo de hasta 30 minutos o más en una actividad de arte que ellos hayan elegido. √ Pueden trabajar en grupos de 3 a 6 integrantes en proyectos comunes y pueden compartir materiales. √ Pueden dictar historias sobre sus dibujos. √ Son capaces de seguir instrucciones de hasta 3 pasos. √ Pueden clasificar objetos y hacer predicciones. √ Pueden usar palabras para describir las cualidades de los objetos por color, tamaño y forma, y pueden comenzar a agruparlos de acuerdo a esas cualidades. Los niños de 4 y 5 años pueden participar en un amplio rango de exploraciones individuales auto seleccionadas y/o actividades grupales, usando una variedad de elementos. Ellos están más preparados para las actividades de apreciación estética y a usar el arte como un medio de expresar sus ideas y aprendizajes en otras áreas del currículum, como asimismo pueden desarrollar símbolos gráficos. Ya pueden trabajar y manejar sus propios materiales sólo con una ocasional intervención del adulto. Ahora bien, nos preguntamos ¿Qué es Arte y por qué debemos enseñarlo a los preescolares? La respuesta que nos damos es que necesitamos enseñar arte porque es una parte integral de nuestras vidas. A veces miramos el arte como un agradable pasatiempo, pero si queremos entender realmente lo que es el arte visual y queremos ver cómo afecta nuestras vidas ¡sólo imaginemos su ausencia! Imaginemos nuestro entorno sin colores, una naturaleza sin el azul del cielo, el verde del mar, una vegetación incolora y amorfa, sin flores. Imaginemos nuestro mundo con nuestras casas y ropas sin diseños, ni colores ni texturas, nuestros libros sin dibujos, nuestros aviones y automóviles sin las formas que los artistas e ingenieros que los crearon les dieran.
El arte nos rodea constantemente. Como maestros podemos elegir ignorarlo, o seleccionar actividades que despierten en el niño la necesidad de gozar con él, por el rol que juega en nuestras vidas. El arte es esencial para el crecimiento de sus mentes, ya que es su primer lenguaje escrito, y el que mejor refleja cómo sus mentes van encontrando y formando un concepto del mundo, que primero es tocado, saboreado y observado. Líneas, colores, mezclas y texturas son explorados cuando corren la pintura en una superficie; ponen pintura negra sobre blanca, hunden o golpean su puño en la plasticina, o en la masa, para llegar gradualmente a desarrollar símbolos gráficos. Proveámosles de una variada y vívida cantidad de materiales, sin olvidar que a los más chiquitos sólo debemos dejarles un par de elecciones, puesto que con muchas ellos se confunden. Algunas variaciones podrían ser; √ Usar un solo color y varias gradaciones del mismo. √ Usar papeles coloreados recortados de revistas. √ Usar el mismo color de pintura que el papel. √ Usar un color contrastante. √ Usar pintura blanca y negra. √ Usar colores asociados con la estación. √ Usar una brocha en cada tiesto de pintura, para evitar mezclas. √ Pintar objetos que los niños hayan modelado en yeso o masa. √ Pintar cajas grandes. √ Pintar la reja, alguna parte pavimentada del piso del patio o alguna muralla exterior con brochas y agua. √ Dibujar con lápices de cera bien cargados y luego pintar sobre ellos. Puede ser guardado como arte resistente al lápiz de cera o colocar otro papel encima para realizar impresiones. √ Pintar con agua y colorante de alimentos (dan un precioso efecto). √ Pintar con color pastel: Empezar con el color blanco e ir agregándole otro color de a poquito para mezclarlo. Ponga en una mesa varios colores de pintura para que ellos elijan los que prefieran. √ Hágalos pintar con música como trasfondo o que pinten al compás.
√ Pintar con burbujas: Ponga unos 3 centímetros de agua en un envase de margarina pequeño (o un envase de yogur), agréguele un poco de colorante de comida y un chorrito de jabón líquido. Pídales que soplen dentro del envase con una “cañita” para beber gaseosas hasta que produzcan muchas burbujas. Ayúdeles a colocar una hoja de papel encima de las burbujas. Levántenlo y verán las marcas circulares de las burbujas en la hoja. Preparen varios depósitos de diferentes colores y apliquen las burbujas, combinando dos o tres obtendrán más interesantes efectos. © Artículos anteriores: EL PÁRVULO, ESE TRIUNFADOR FELIZ Reflexiones en torno a la educación temprana.
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