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CRÍTICA LITERARIA DEL LIBRO
ILLAPEL, ORIGEN Y CULTURA DE UN PUEBLO
Escrita en 1995 por GERMAN LÓPEZ DROGUETT, novelista
HEMOS RESIDIDO EN ILLAPEL por espacio de dos años. Durante ellos se nos
ha gratificado con la amistad de personalidades que comulgan a diario, y
decididamente, con las carencias y querencias de una empeñosa urbe que
se desarrolla entre un encierro topográfico y sus riquezas de toda
índole, sobre todo humanas.
Entre estos valores señeros, y porque nos lo
dicta la cultura, nos obligamos gratamente, y con facilitada fuente, a
destacar a dos hombres que han materializado ─seguramente desde un
sobrio silencio y un arduo trabajo─ la historia científica y el latir
literario de este pequeño mundo. El libro lllapel, origen y
cultura de un pueblo (Ediciones Ciencia, 1989) con
autoría de Luis Villarroel y Patricio Nazer, nos regala una panorámica
retrospectiva de la civilización de esta región iniciada en el Quereo
pretérito de más de 12.000 años, y un viaje a la creación artística de
la fantasía y del idioma.
Ambos, cada uno en su hacer, realizan una
sentida ofrenda de amor a su terruño y a las generaciones que le sigan
siendo fieles.
Para aplicar el buen consejo de un uruguayo de
elite, haremos nuestra la criteriosa sugerencia de Horacio Quiroga:
escribe de lo que sepas. Entonces vamos a la parte del volumen
lllapel en prosa y poesía, aquella trabajada por Nazer.
Transitamos por Cerros de colores, que
nos obsequian en una muy buena novela cronical: el trasplante de la
ciudad a campo; la leyenda del tué-tué; la
configuración urbana del pueblo; los destrozos del terremoto de 1971; el
inventario educacional; la relación intereducanda y quinceañera de dos
muchachas, y un concepto interesantísimo y buscador de humanidad: el
amorismo... creado por Nazer y con adeptos inciertos.
Incursionamos luego por EI mar del regreso
para conocer, en un doble plano narrativo, las vicisitudes de un padre
que pierde a su pequeña hija en el oleaje, y de cuya consecuencia
enloquece hasta rendirse a sentimientos machistas que lo llevan al
intento de estrangular a su Eduvigis. Consigue, con ello, perderlas a
ambas, acabar en una cárcel y odiar desde entonces al mar asesino. (Por
este cuento Nazer logra, sin duda muy merecidamente, su primera Pluma
de Oro, entregada en 1987 por la I. Municipalidad de Illapel).
Caído el telón del drama anterior, Nazer
nos lleva a sus intercalados poemas El Olvido y Lo olvidado.
Enseguida nos brinda dos crónicas de arqueología e historia:
Revolucionario aporte y Origen de una fecha. En la primera
el antropólogo Tom Dilahay sostiene que los primeros habitantes del
nuevo mundo serían sedentarios y que su aparición, surgida desde el
Asia, dataría de más de 20.000 años. La segunda tiene por objeto dejar
en claro que el día de fundación oficial y definitivamente documentada
de Illapel es el 10 de noviembre de 1754, y no el 12 como hasta ahora se
celebra, por ignorancia.
Retornamos al trámite netamente literario para leer otro cuento,
Rumor de selva, en el que los cambios lunares acotan cada asunto. Es
una historia acerca de la cacería de pécaris en la selva amazónica En un
momento dado los animales acometen contra el ébano que refugia a los
cazadores y lo derriban, al mismo tiempo que la onda corta de una radio
emisora chilena anuncia la estampida militar en Santiago y la caída del
régimen democrático. A no dudar lo más logrado de Nazer, y en donde
alcanza una prosa fluida y de calidad notable.
Finalizamos la incursión a las letras illapelinas con el apologético
relato Tricolor de Seda, bajo cuyo nombre se describe en forma
hiperfantástica, con exuberante retórica e ironía, el combate militar de
Cuz Cuz, entre las fuerzas revolucionarias y las gobiernistas, de cuya
suerte la bandera de ambos y de todos resulta la magna víctima.
En su totalidad nos pareció un libro de
gran valía. Un aporte fundamental al buen conocimiento de una sociedad
de peculiares características sociológicas. En este aspecto la
literatura de Patricio Nazer se disciplina ─o indisciplina
más bien─ con ella, y por hacerlo nos deja la impresión de un libertario
estilo que pasa por encima de las convenciones del escritor moldeado en
la academia, en el taller, o en el oficio autodidacto. Nazer busca
primordialmente un objetivo: comunicar, y en ese afán usa en sus relatos
un entremezclar de géneros, en los que advertimos la crónica, el ensayo,
el cuento, la prosa poética y hasta una insinuada y sintética
novelística. Con todo ello, Nazer logra su empeño: da a conocer. El
lector aprende y aprehende, y con agregados de amenidad y simpatía:
pedagógicos.
Este estilo ─en esta obra que se nos devela
como una de las mejores creadas en el Choapa─, va bien, pero nuestra
reserva aflora cuando imaginamos una obra individual, expositora del
acreditado talento del escritor coetáneo. Nazer tiene formación
profesional, mística artística y abundancia cultural como para
autoimponerse una objetiva proyección nacional e intentar trabajos más
universales y, a la vez, estructuralmente más unitarios. Se lo deseamos,
seguros de que los illapelinos lo merecen y él lo puede. Por algo, y de
eso tenemos la certeza, Patricio Nazer es un escritor que ha trascendido
a Illapel, y ya es poseedor de una prosa distintiva y personalísima,
para regocijo y orgullo de las actuales y venideras generaciones.
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esta edición:
El aliento del Cedro. Cuento |