Si ya la primera parte había sido un hecho
significativo, la ceremonia no lo fue menos. Se inició
con la participación del Taller Taucán, cuyo
mérito consistió en preparar al espectador mediante la
música que realizó un verdadero 'lavado' de
espíritu. A continuación, Javier del Cerro
introdujo la poesía, su poesía: versos afilados
como cuchillos que fueron rompiendo las últimas
defensas y lo que vino después fue un descenso en la
montaña rusa a un ritmo acelerado y ascendente que
precipitó en el centro mismo de la meta. Anita
Leyton se valió del pre-texto del saludo inicial
para marcar las coordenadas del evento. De paso,
señaló la inadvertida presencia del director regional
de cultura, Wilson Cuturrufo, junto al alcalde
Luis Lemus, la concejal Isabel Dabed, el
juez de policía local, Roberto Morán, también
prestigiado escritor, e Iván Ramírez y
Bernardo Chávez, entre otras muchas personalidades
de la cultura illapelina.
Es imprescindible señalar la actuación poético-musical
de Acacia Orellana y Pedro Vilches,
quienes se entregaron al público en un alto
nivel de compromiso y arte desde su singular esfera
que mezcla el embrujo, la seducción y el hechizo.
Cristian Cruz, quien había intervenido
anteriormente presentando su propuesta poética, tuvo a
cargo el análisis del libro. Destacó la validez
antológica de la primera parte ya que resultaba de un
concurso en que se evaluó los mejores poemas de un
grupo heterogéneo de poetas que, sin embargo coinciden
en el tema de su relación con la ciudad. Miradas
certeras de poetas que, sin haber nacido en ella, han
captado su esencia que los ha
atrapado. Invocaciones a amarla y a reconocerla giran
en otros, etc. Este mismo hilo conductor permite ligar
a los poetas de la segunda parte e incluso a los del
bicentenario que quedan como testimonios de la forma
de hacer poesía hace cincuenta años y de su particular
visión de la tierra natal: siguiendo a Cruz, el lema
debería trocarse de "Viscera mea aurea" a "Mis
entrañas son maternales".
Las palabras de Cuturrufo, más extensas que un mero
saludo, recogieron el acontecimiento y lo proyectaron
sobre el telón del quehacer regional y destacaron la
gestión del alcalde Lemus en la comuna de Illapel por
su preocupación por la cultura. De paso, señaló lo
gratamente impresionado que estaba e incluyó una
mención al libro de poemas de Acacia Orellana que
hacía su debut también esa noche.
En la parte culminante de la ceremonia, el alcalde
Luis Lemus se refirió a los entretelones de la
publicación y señaló que si bien se había demorado por
razones presupuestarias, también les había costado
ponerse de acuerdo a los propios interesados. Saludó
con especial atención a la familia Meza y procedió a
entregar los textos a los primeros lugares del
concurso. Así lo hizo con Javier Milanca,
primer lugar y con Oscar Espinoza, segundo
lugar.