Despedida Adiós, amigo. Ayer me separé de ti, Tomamos diferentes caminos. Es verdad, me acompañaste; En distintas etapas de mi vida. Mas hoy, me alejo. Me voy, ya es definitivo... Juntos fuimos por los mismos senderos. Allá en la esquina,esquivo, siempre estabas conmigo. En El Parrón, en Ovalle, Sotaquí, Talca, en Illapel, en todos lados fuimos de la mano, unidos. Pero, hoy te dejo. Yo llevo otros destinos. Me voy al campo... Como vino tinto, tú permanecerás en el bar. Junto al pan a la aceituna, al costillar. Con mariscos, quesos, pescados, eres blanco preferido... Algunos te llaman Pinot, Semillón, Rhin, Chardonay, otros; jerez, brandy, coñac. En el Valle de Elqui, te nombran pisco. Yo... Yo, solamente, vino. Amigo, ayer te lo dije; No quiero seguir contigo. Es que me atormentas, me embriagas, me causas éxtasis, y me llevas a estados irreales, utópicos. Me pones eufórico, locuaz, comunicativo. Pero, además, me sacas de mi camino. Así de mañana despierto deprimido, amargado, pensativo, agotado, cansado de vivir contigo; entonces nuevamente alzo la copa y brindo con mis amigos, entrando en el mismo ritmo: alegría, éxtasis, euforia, sortilegio, cerrando así el círculo sucesivo... Por eso, decidí no seguir contigo. Te dejo, te abandono. Sigue solo tu camino. Siempre encontrarás un nuevo amigo, ya que cautivas, entusiasmas, convences... En invierno, calientito con naranja. Tibio, eres el abrigo del mendigo. En verano, (Clery te llaman los garzones en los bares) eres el alivio de cansados, agotados vecinos. Sin embargo, como eres coqueto, inestable, te vas con cualquier peregrino. Eres cabrón en los prostíbulos, y refinado sommeliere en restaurantes relamidos. Abres las piernas de doncellas mojigatas, la billetera de viejos verdes enamoradizos y el culo de larvados señoritos. Cierras en discursos los banquetes, también las cantinas, en los amaneceres de los trasnochados ovallinos. Ves... ésa es tu vida y destino. Sin dolor, hoy yo te dejo. La razón, (¿y por qué tengo que darte razones?) es que no quiero compartir contigo. Me voy al campo, a escuchar la novena sinfonía de Beethoven (en compac disco con la orquesta de Von Karajan). Hoy te dejo solo... Ahora, viejo amigo,vino. Sigue tu camino. Allí en el bar te veré siempre, y con el debido respeto te saludaré, estrecharé tu mano, cuando te encuentre compartiendo con mis amigos... A mí ya no me tientas, ni me embrujas, tampoco me seduces, no me convences, es por eso que hoy te abandono, definitivamente. Antiguo amigo, tal vez ¿seguiremos siendo amigos? No lo creo, mas hoy te dejo, me voy solo con mi destino. Es que tú me haces daño, me enloqueces. Además yo... ¡Yo debo cuidar mi hígado...! Adiós amigo, adiós amigo, vino...
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