La Región de Coquimbo se llama Mujer Mujer: ¿No sabes dónde proviene el olor de las violetas? ¿No te conmueve su aroma en tu existencia? -Deténte- Ellas tienen el olor del terciopelo. Y, se llevan ese fino susurro que el viento trae desde el mar en los arreboles, en la playa en donde tú y yo, nos mirábamos esa tarde. Trasuntan el halo suave y tibio de las tardes otoñales de mis queridos valles. ¿No sabes que ese olor proviene de las capas subterráneas y resume las substancias que el sol potencia en tardes primaverales? Amor ¡Tú llevas el olor de las violetas! Cuando beso tus pechos, allí las encuentro, Amada mía, no sabes que la sensibilidad del pétalo de la rosa es etéreo. Has palpado los pistilos de los nardos jamás has tocado una papila es que nunca has sentido como pulsan los erizos cuando eclosionan te puedo decir cuán delicados, tibios y suaves son: tienen la sensibilidad y el calor de tus labios. ¿No sabes que tus mejillas son tan frágiles como los besos que no me dio mi madre? Mi querida niña, ¿has visto el centelleo de las rocas cuando las aguas embravecidas del mar, chocan en los plenilunios de invierno? conoces los colores que los artesanos de combarbalá logran de sus turquesas? ¿has visto cómo brillan las ágatas en los collares de los hippies? ¿No sabes que las uvas de huatulame llevan en sus colores el sudor de los hombres. no sientes cómo "relampaguea la luz del otoño en sus racimos". tus alegres y hermosos ojos reflejan aquello son hermosos como las añañucas de talinay en las tardes de estío. y, cuando ríen, ebrios de amor y deseo centellean los ocasos de las tardes en las sabanas de espinos de los eriales campos de la costa. y cuando se enojan, clavan en el alma con más fuerza que las púas de los cactus de las terrazas marinas. pero cuando están ausentes son tan distantes y opacos como las cenizas de los rescoldos de los hornos de huintil. mujer: seguramente, ¿no has visto las rosadas cumbres de los andes? has mirado los hermosos blancos, azules colores de los cerros de tulahuén? ¿Es que no has pisado la arena de la playa blanca de tongoy? ¿no te imaginas cuán bellas y eternas son las puestas del sol en las planicies de tuquí? ¿has observado las blancas estelas que dejan los patos cortacorrientes que nadan en los ríos en las ramadas? te digo: todos esos colores están en tu hermosa y delicada piel. piel que amo, toco y toco, y beso trastornado por su fragancia, su textura, por el amor que emana de sus poros, poros que conozco y sé, y amo, uno a uno. mujer: ¿aún no sabes que tus cabellos ensortijados, encrespecidos, son los quintrales de los álamos de tilama? ¿no te has dado cuenta, que son los arrayanes de bellavista? ¿tal vez las lamas del choapa que se enredaron en tus sienes? ¿es que no te habías percatado que las chinchillas silvestres de aucó anidaron en tu pubis? querida, amada niña, ¿aún no sabes que en tu cuello esbelto y frágil se entrecruzan las arterias que nacen en los ríos de confluencia? ¿No estabas enterada qué lleva el camino de limáhuida? y cuando lo miro, ahí encuentro la cuesta de cavilolén, -en donde te di el primer beso- mujer: ¿sabes que tus senos tienen la suavidad de la espuma de mar de los vilos, donde por primera vez te amé? ¿no has observado que tus pechos son albos y volátiles como los gatos blancos que el viento lleva en la tarde, cuando se secan los cardos.? no te he contado que tus pezones saben a los illaves que succionaba cuando niño en barraza o tal vez, a los suaves caquis de mi juventud, en sotaquí? y, es que no serán los dulces nísperos, que arriba del árbol escamoteábamos allá en la chimba, en las tardes de cimarra del vetusto liceo. o quizás, son las fresas del jardín de al lado. ¡ah...,pero, ¡esto sí que no lo sabes! es que tu sexo tiene el olor de la eternidad. no te había dicho que así huele el infinito, y, a través de esos olores los hombres se han perpetuado eternamente. tú deberías saber que tu clímax tiene el sabor de los camarones al pil pil ¿o es que el sabor de los erizos; congruentes, sustantivos se te impregnó en tu pubis? comprenderás que la salobridad de tu sabor es la inmaterial razón de mi existencia. el sabor a salado de tu amor es el condimento diario que me da fuerzas para vencer las diatribas que la mediocridad impone. has de saber que las avellanas nacieron embebidos de tu sal. ¿o es que tu monte de venus sabe a almíbar con que pasábamos los picarones allí en las tardes del frío invierno ovallino? ¿o quizás? si es agridulce salado-ácido como las tortas catalanas de la "crisis" en la serena, en donde la chancaca negra contrasta con la hojarasca amarilla de tus piernas, y, tus rosados muslos de azúcar flor o la blancura de tu piel, en los glúteos tersos finos redondos y hermosos como los zapallitos tiernos de punitaqui. quizás la perita de pascua que llevábamos en el bolsón a la escuela siete allá en el barrio bravo de bellavista esquina de portales. amada mía, tú llevas para mí todas las esencias, todas las fragancias, todas las alquimias, todas las alegrías, todos los sabores, todos los sufrimientos de mi querida tierra y, es por eso, que te amo. con el amor ancestral, cósmico yterrenal, te amo, con toda el alma de sufrido ovallino aturdido estudiante, angustiado hombre, sereno de amor, maduro de ilusiones. 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