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CRÓNICA SOBRE UN ENCUENTRO DE
POETAS Y UN LIBRO SIN PRECEDENTE
No es fácil escribir cuando las ideas se agolpan
en el intelecto y no permiten que aflore con
objetividad lo vivido. Es mejor esperar que baje la
adrenalina y a través de una visión más reposada,
pueda uno plasmar lo que realmente queda como
importante. Me ocurrió el día sábado 7 de enero con el
Encuentro de Poetas en Illapel, un encuentro sin
precedentes, que dio vida al quehacer literario de
poetas cansados de esperar, en medio de estos cerros
precordilleranos del valle del Choapa.

Tres encuentros para celebrar tres promesas. La
primera: “los poetas nos tomamos el hermoso parque
conocido como “el vivero” para bautizarlo como
“parque de los poetas”, con padrinos y todo, uno
perdido y ausente, reemplazado por otro presente; en
resumen, después de que Juan Marambio hiciera la
lectura del acta de bautismo, el poeta Ramón Rubina de
Ovalle y quien firma esta crónica, firmamos como los
padrinos del “parque de los poetas”, y además, quedó
plasmada la firma de todos los asistentes poetas y
amigos que allí se encontraban; también fue relevante
en este bautizo, el ritual de sonidos ancestrales con
los que nos acompañó nuestro amigo Pancho Taucán y
José Ardiles, presencia diaguita en nuestro Choapa,
quienes fueron los encargados de hacer que este
acontecimiento poético tuviese ecos en calles, cerros
y quebradas.
También se escuchó fuerte y con mucha energía la
poesía de nuestros invitados: desde Coquimbo, Javier
del Cerro, promesa de la poesía del norte, quien
derribando barreras geográficas por tercera vez, llegó
ahora para presentarnos parte de su trabajo poético
“Serpientes”; también, desde Chuquicamata, Pablo
Anuary con la sencillez del poeta trabajador, que a
través de sus versos, denuncia lo bueno y lo malo de
su entorno con un código creativo y lúdico que nos
hace simpatizar rápidamente con sus versos; desde San
Felipe, Cristian Cruz con una poesía profunda a través
de los laberintos de la muerte, detrás de sus versos
una filosofía de muerte donde tal vez podamos
encontrar respuestas sobre el misterio de la vida;
desde Ovalle, Ramón Rubina, con su sencillez amable
que nos introduce en un trabajo poético transversal,
profundo y a veces doloroso, develándonos con la mayor
sensibilidad lo que está cerca de nosotros y a veces
no vemos; desde Los Vilos Bernardo Tapia con su poesía
de mar y pesca, con la conciencia clara de sus versos,
con la mirada allá, puesta en las profundidades del
mar de la vida y de la muerte; Abelardo Venegas, el
poeta popular vileño quien oralmente, va armando rimas
para contarnos cosas de la tradición de su pueblo y
Yaco Serrano, quien no quiso presentar su trabajo,
pero nos deleitó con su personalidad lúdica, sin
embargo, quedé pensando si tal vez algo más quiso
decirnos y que no alcanzamos a entender. La poesía
illapelina estuvo presente a través de: Juan Sotomayor
(guitarra y pirquén, desde Valparaíso), Javier Milanca,
Oscar Espinoza, Juan Marambio, Teresa Blanco,
Patricio Quiñones, Mario Ramos, Edelmira Ávalos y José
Miguel Ibacache. También llegó a este encuentro
nuestro valioso cronista popular Sergio Bugueño, quien
nos hablara sobre los orígenes del parque.

En segundo lugar: “celebramos el lanzamiento
del libro Doscientos Cincuenta Años en la Vida de
Illapel y otros Poemas”; iniciaron el evento los
sonidos ancestrales de Taucán y Ardiles, y cuando aún
permanecían sus ecos onomatopéyicos se escuchó la voz
magnética de Javier del Cerro, presentándonos algunos
cantos de su trabajo “Serpientes” , lectura realizada
en medio del impresionante silencio de los asistentes;
luego del saludo de la SECH filial Coquimbo,
nuevamente conocimos la poesía de Cristián Cruz, quien
mejor preparado que en la mañana, nos llevó a través
de un viaje de circunstancias existenciales, y de
muerte, en una segunda intervención, también fue Cruz,
quien estuvo encargado de presentar nuestro libro: en
primer lugar nos traslada a la situación literaria
propiamente tal, donde nos permite visualizar cuál es
nuestro espacio literario, posteriormente, expone,
comenta y analiza seriamente los diferentes trabajos
poéticos que allí aparecen, dejando conformes a todos
los illapelinos aliados al quehacer literario,
impresionando bien con su discurso del buen decir
poético; luego, desde La Serena Acacia Orellana y
Pedro Vilches, poetas populares, cantores y amigos que
por segunda vez nos visitan, con su estampa mágica,
voz y guitarra despertando emociones en forma sin
igual; además, contamos con la visita del Director
Regional de Cultura Wilson Cuturrufo, quien nos
sorprendió con su presencia y discurso. Y para
finalizar, nuestro Alcalde, después de sus palabras,
hizo entrega de los libros a los poetas Milanca y
Espinoza, como una manera simbólica en que los poetas
reciben lo que se merecen: sus versos materializados a
través de este libro que tanto sudor y lágrimas
costara.

Y el tercer encuentro, “homenaje y canto para
nuestros poetas muertos”; presentes en el
recuerdo: Guillermo Meza, Ángel Toledo, Alfonso Zelada,
Bernardo Cortés y por supuesto, nuestro inolvidable
amigo del Papiro: Juan Godoy, entre otros, este
homenaje se realizó en el cementerio a las doce de la
noche en medio de un silencio sepulcral, fuimos
leyendo verso a verso con el respeto que la ocasión se
merecía, fuimos sintiendo presencias y ausencias e
inclusive algunos... cerrando heridas.
Y podría mencionar una cuarta etapa de este
encuentro “poetas y acompañantes se reúnen en el pub
Taberna Celta” cantando, riendo, histrionizando,
levantando cervezas y vino, gritando, compartiendo,
amaneciendo.
Lo bueno hay que reconocerlo, y es por
eso que se destaca el esfuerzo de todos los actores
que trabajaron en este encuentro, se aplaude
finalmente, la buena voluntad del Alcalde Luis Lemus y
la Directora de Cultura Zaida Dabed junto a su equipo
de trabajo, en especial Astrid Espinoza quien trabajó
arduamente en el diseño del libro. También es bueno
reconocer el apoyo y hospitalidad del escritor Roberto
Morán y los poetas Mario Ramos y Javier Milanca.
Destacar, con mucho cariño, la
participación de Juan Marambio, que con una excelente
visión marca pautas para optimizar nuestro trabajo,
entregando su aporte desde un lugar discreto pero
protagónico, Juan Marambio fue uno de los actores más
importantes en las tres etapas del evento.
Evidenciar, la excelente voluntad de
los invitados: Cristián Cruz, Javier del Cerro, Acacia
Orellana, Pedro Vilches, quienes participaron
activamente en el lanzamiento mostrando su arte y
ninguno recibió honorarios por venir; sólo por poesía,
amistad y afecto, por supuesto, también nuestros
amigos vileños : Bernardo, Abelardo y Yaco, Ramón
Rubina de Ovalle y Pablo Anuary de Chuquicamata ¡vivan
los poetas invitados!
Los ausentes notables, Ximena Herrera
Marín, Arturo Volantines, Guillermo Gálvez, Patricio
Nazer.
Descubrimos que tenemos buena poesía,
un reconocimiento a Javier del Cerro, Ramón Rubina,
Guillermo Gálvez y me atrevo también a nombrar a Oscar
Espinoza, entre las promesas literarias del norte de
Chile.
Nuestros poetas padres, que por su
persistencia marcaron un camino: Mario Ramos,
Teresa Blanco, cuya poesía, estoy segura, permanecerá
vigente a través del tiempo, y por supuesto también:
Patricio Quiñones y Edelmira Ávalos.
No debemos, enojarnos con la crítica,
por el contrario, debemos ser muy autocríticos para
seguir avanzando, pero hay que tener en claro que: “no
se puede ser poeta sin ser poeta”, parece absurdo lo
que acabo de escribir, pero les aseguro que tiene su
lógica: “no se puede pretender ser algo que no se es”
y en este caso, eso le hace mucho daño a nuestra
poesía.
Debemos ocupar un espacio en la poesía
del norte, y es por eso, que tenemos que ser capaces
de reconocer nuestra mejor poesía, importan y no
importan los nombres, lo relevante es que todos, todos
los poetas seamos capaces de defender la concepción de
especie de nuestra poesía, dar importancia al trabajo
colectivo y generacional y trabajar en pro de un
aporte real para nuestra literatura.
ANA
LEYTON

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